domingo, 24 de mayo de 2020

Capítulo 4




Emilio está como cada tarde en la biblioteca de su ciudad. Está muy excitado pensando en Carlos. Le gustaría vivir otro apasionado encuentro con él. La conversación del día anterior lo tiene muy ansioso. Carlos se mantiene alejado de Emilio. Prefiere olvidar lo que ha pasado. Emilio desea volver a tenerlo cerca. El guapo Carlos está cerca de la máquina de las fotocopias. Para ir al lavabo hay que pasar por ahí. Así que Emilio va sólo para pasar al lado de Carlos. Aunque sabe que no va a pasar, le gustaría que Carlos fuera tras él y le hiciera vivir un momento de los tan deseados por él. A Carlos le pone muy nervioso ver a Emilio acercándose. Pone mala cara.
--¿¿¡y este maricón que quiere, que busca que le rompa la cara?¡ --dice para sí.
Carlos está nervioso aunque fuerza una sonrisa cuando Emilio pasa delante de él y lo saluda como si nada. Carlos lo saluda tratando de mostrar amabilidad cuando por dentro lo está odiando. Cuando Emilio sale del lavabo Carlos ya se ha ido:
--¡¡mier...¡
Emilio se da perfecta cuenta que Carlos no lo quiere volver a ver:
--pues que por mí no se preocupe... Hombres guapos hay miles... ya encontraré a otro --dice herido.
Entre libro y libro Emilio va buscando macizos. Ve a un moreno. No le parece excesivamente guapo:
--Carlos lo es más... pero claro... es imposible encontrar a alguien más guapo que él...
Pero el moreno tiene muy buen cuerpo que pone cachondo a Emilio. Lo va mirando:
--¡que pedazo de macho... fuerte... buen culo¡¡ ¡¡una buena alegría sí me la daría con este.
Emilio está muy cachondo... tiene mucha hambre de macho. No le saca los ojos de encima a ese moreno. En un momento dado se distraía, ya no ve al moreno y se da cuenta que alguien ha entrado en el lavabo:
--¡¡tiene que ser él¡¡¡ ¡¡tiene que ser él¡ 
Lo sigue muy ansioso:
--¡¡con las ganas que tengo de ver una buena trompa¡¡ ¡¡me muero si me lo pierdo¡¡
A Emilio le pone muy cachondo ver que es ese moreno el que está haciendo pis. Además ve que tiene los pantalones y los calzoncillos muy bajados, casi se le ve el culo. Se acerca a él muy excitado.




--HOY TIENE QUE SER MI DIA DE SUERTE --dice Emilio para sí muy excitado.
Se pone a mil al estar al lado de ese chico casi desnudo, la mano de ese moreno no le deja ver nada.
--¡¡que rabia¡
De repente para sacudirse la ultima gota, el moreno se agarra y mueve los calzoncillos y Emilio babea por el anhelado aparato del guapo chico que salta ante sus ojos por un buen rato y para sorpresa de Emilio la trompa no va sola sino que va acompañada de uno te lo testículos del chico.
--¡¡esto sí que es una sorpresa¡¡ --dice Emilio para sí.
A Emilio le cuesta mucho ocultar su deseo. Hacía mucho mucho tiempo que no veía casi completo la zona genital de un chico guapo. Emilio ve todo eso que tanto le gusta por un buen rato. Le gusta la trompa de ese chico:
--¡¡que bocado le pegaría¡ --dice para sí.
La trompa es grandecita, de unos 10 centimetros y bastante gorda como 4 cms. Muy oscura. Emilio está muy cachondo... No le gustaría que ese momento acabara nunca. El moreno tiene sus dos manos agarrando en el calzoncillo y los testículos agarrados por la goma... Se aparta así y Emilio tiembla pensando que tiene toda esa maravilla detrás de él. Le gustaría girarse pero no se atreve. Cuando el moreno se va Emilio se pega al urinario en el que ha hecho pis y se masturba muy excitado pensando en lo que acaba de ver.

Emilio llega a su casa muy excitado. Soledad está en la cocina.
--¿quieres cenar, mijo?
--No mamá... más tarde...
Emilio está muy excitado y lo que quiere es tumbar en su cama para pensar y recordar, para revivir los que son sus únicos grandes momentos de pasión. Piensa en Carlos y también en la bonita sorpresa que ha recibido en la tarde. Pasa por al lado de la habitación de su hermana. La mira con resignación. Reza. Él la mira.
--como puede desperdiciar su vida...? Seguro que con su cuerpo Carlos y el que fuera me matarían de placer --dice para sí.
Como si adivinara que su hermano habla de ella, Ariadna abre los ojos y lo llama:
--ven, Emilio.
El cuarto de su hermana parece una iglesia y es algo que no le gusta. No se siente bien.
--¿no quieres rezar conmigo? te haría bien...
Con reproche Emilio le dice:
--Es tu Díos el que no me acepta tal cual... el que piensa que soy detestable...
--Ese no es cierto... Díos es todo amor...
--¡¡no es lo que dice la biblia... me compara con el peor de los criminales¡¡
Ariadna trata a su hermano con cariño:
--si te acercaras a Dios te darías cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida...
--¡¡ya lo sé... los hombres... los hombres guapos¡
--Me da mucha pena que estés tan equivocado...
--Con lo bonita que eres tendrías al hombre más guapo y se te olvidaría todo...
--Jamás un hombre me alejará del camino de Díos. ¡Jamás¡
Ariadna sigue rezando y Emilio la deja por imposible.


Joel sale a la calle. Se siente avergonzado y no le apetece nada. A lo lejos ve a Noelia.
--lo que me faltaba...
Quiere escapar de ella.
--¡¡Joel... Joel¡
Joel pone cara de fastidio.
--¡¡no puedo huir o se verá muy descarado¡¡ ¡¡ella no puede decir nada...¡¡ ¡¡es su palabra contra la mía¡ ¡¡yo no soy gay... nadie lo podrá demostrar¡¡
Muy nervioso espera a que ella llegue a él. Noelia corre. Ese chico le gusta desde siempre y no está dispuesta a dejarlo escapar facilmente.
--¡¡Joel... Joel...¡¡ ¿es que no me veías?
Joel fuerza una sonrisa:
--es que iba distraido...
Noelia lo besa en los labios como si nada y lo besa en los labios. Joel está muy nervioso y no siente placer aunque sí le gusta que todos vean que una chica lo desea para que se den cuenta que no es gay. Noelia quiere dejar claro a todo el mundo que el chico más guapo del barrio es suyo. Ella lo mira seductora:
--¿no me has vuelto a buscar?
--bueno es que yo --balbucea Joel nervioso.
--Me pediste que fuera tu novia y te fuiste y no he sabido nada de ti...
Joel agacha la cabeza con vergüenza, y ella lo acaricia:
--eso le pasa a todo el mundo alguna vez...
Joel la mira sorprendido:
--¿¿¡a todos?¡
--claro... son los nervios... otra vez lo intentamos, más tranquilamente... 
Joel sonríe y la abraza contento al ver que ella no imagina que tiene su lado gay.
--¿entonces todo está bien? --pregunta él contento.
--Por mí sí...
--Por mí también...
Y Noelia lo vuelve a besar y no se da cuenta de la angustia de él. Soledad los mira asomada por la ventana contento:
--almenos Joel será feliz... uno de mis hijos sí será feliz...

Contento porque tiene novia, Joel la luce en el gimnasio para que nadie dude de él. Se besan en la puerta ante la mirada de sus compañeros. Pero luego en las duchas Joel disfruta viendo desnudos a los chicos. Estos siempre se burlan de los homosexuales y Joel tiene miedo que se den cuenta de lo mucho que le está excitando ver a todos hombres desnudos en unas duchas. Le cuesta mucho controlar la erección. Nadie sospecha de él aunque Joel no se confía. Su mayor temor es señalado por todos por sus tendencias sexuales.







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